Skip navigation

Un trabajo sobre el impacto de la adopción del algodón transgénico en el norte argentino elaborado por la CEPAL confirma que la incorporación de esta nueva tecnología contribuyó a aumentar la brecha entre pequeños y grandes productores.

NOVA se puso en contacto con Valeria Arza, una de las autoras del informe e investigadora del CONICET y el CENIT en el vecino país.

“Muchos pequeños productores prefieren producir con semillas transgénicas ya que les implica un manejo más sencillo de las plagas. Sin embargo, es cierto que sólo los productores de mayor tamaño tienen acceso al paquete tecnológico completo que acompaña a las semillas transgénicas y sólo ellos conocen con certeza la calidad e identidad de las semillas con las que producen. Esto ha contribuido a ampliar la brecha de productividad y rentabilidad que obtienen los productores de gran tamaño en relación a los pequeños. Los productores pequeños suelen obtener las semillas en el mercado informal y no tienen acceso ni al resto de los insumos ni a la maquinaria que optimiza la producción con semillas transgénicas” señaló la investigadora.

Entre otras cosas, el estudio de la CEPAL especifica que entre los problemas que enfrentan los pequeños productores se encuentran la falta de asesoramiento técnico (al adquirir las semillas en el mercado informal), el alto costo del paquete tecnológico (que los obliga a endeudarse o directamente prescindir de alguno de sus componentes), y las dificultades que tienen a la hora de optimizar tanto la siembra como la cosecha (El transgénico requiere de una cosechadora para su recolección, por ejemplo, inversión que no se justifica al cultivar pequeñas parcelas donde los agricultores siguen cosechando a mano).

El informe revela que el algodón BT (el mismo que se aprobó en Paraguay) tampoco es resistente a todas las plagas como se asegura. Son ir más lejos, el Picudo algodonero es inmune a los plaguicidas que incluye el costoso paquete tecnológico.

Números alarmantes

Otro informe, esta vez del CENIT, refleja que los pequeños productores tienen una participación mínima en los beneficios que la incorporación del algodón transgénico acarrea.

En el Chaco argentino, el 60% de los productores de algodón son minifundistas (siembran de 1 a 10 hectáreas) y producen apenas el 1% del total.

Los pequeños y medianos productores (11 a 200 hectáreas) son el 38% y producen el 33%.

Por último, los grandes productores (que cultivan extensiones mayores a las 200 hectáreas) son apenas el 2% pero producen el 66% del total del algodón del Chaco.

Queda claro que el algodón transgénico no fue pensado para mejorar la situación del pequeño productor como el actual gobierno y los lobbystas de la Monsanto pretenden hacer creer.

Descargue el trabajo de la CEPAL aquí:

http://www.eclac.org/publicaciones/xml/6/47606/RVE107Arzaetal.pdf

Contribuye tu comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: